El nuevo entorno empresarial, cada vez más globalizado, exige mayor cualificación de los agentes que lideran los procesos y aceleran el desarrollo de las organizaciones.
Estos grandes desafíos conllevan una inevitable responsabilidad con la sociedad, que debe ser traducida en mejores prácticas gerenciales, y una conciencia ética acorde con las metas de sostenibilidad del nuevo milenio.

